| La capacidad creativa y las manos hábiles de la gente para aportar al proceso de desarrollo de sus pueblos, los llevó a emprender en múltiples actividades artesanales, transformando la madera, el metal, el cuarzo, y hasta la misma tierra, en hermosas piezas de arte, que el turista podrá adquirir como recuerdo de nuestra identidad.
Las alforjas, las jergas, y los ponchos, son patrimonio de las manos artistas de la gente de Guanazán, nuestra parroquia más andina, pero en este mismo sector un grupo de jóvenes talladores de madera, capacitados por la Fundación Matogroso, transforman la madera en hermosas esculturas de tipo religioso principalmente y además la fabricación de muebles tallados con diseños exclusivos, todos de tipo europeo, que se exhiben en Guanazán, Quito y otras ciudades del país.
La mujer Zarumeña se ha destacado por su habilidad en tejidos y bordados que en algunos casos representa una lucrativa microempresa y en otros, lo elaboran como elementos de decoración para sus hogares.
Los mineros por su parte, con dedicación y paciencia arrancan de la mina los enigmáticos cuarzos, son hermosas piedras de figuras caprichosas y con grandes poderes energéticos que los turistas compran ya como souvenir, o para estar energéticamente equilibrado. |




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